lunes, 25 de agosto de 2014

Un poema de Juan L Ortiz que me gustaría haber escrito:
Todo el día mi alma estará suspensa
de la voz del agua
la voz del agua
como en un sueño mojado
dulcemente cierra el mundo
Todo el día seré un niño
que se está durmiendo.
La vida será solo
una voz amada.

jueves, 14 de agosto de 2014

George Lucas, el robo y la calidad.

Últimamente me he enterado que muchos sostienen que Star Wars es, en cierto punto, un afano a una peli de Akira Kurosawa, director japonés poco frecuentado por adolescentes pochocleros, llamada La Fortaleza Oculta.
No he visto esa película e incluso ignoro si la fortaleza mentada es una construcción o un cualidad moral, pero me extrañaría que ese filme incluyera naves espaciales, sables de luz, arturitos, citripios y otras cosas que hicieron que a mis siete años me fanatizara por esta saga, que hoy en día, mucho más culto y culturoso, sigue siendo intocable para mí.
Pero de todos modos, el tema es que si bien defiendo a capa y espada, (o sables de luz), a Star Wars,  no me pasa lo mismo con George Lucas. Vaya uno a saber por qué. A diferencia de lo que me ocurrió con otros directores, con los cuales me bastó ver una película que me gustara para querer conocer toda su filmografía, con Lucas nunca me pasó nada semejante.
Quizás porque supongo que Star Wars es casi una obra impersonal, un producto de los estudios, probablemente (en realidad, no lo sé) que contó con la interferencia de distintos guionistas, productores, testeos de mercado y decisiones comerciales que convirtieron a la saga en lo que es: un producto de dudosa calidad, kitsch, edulcorado, lleno de bajadas de línea…

Pero irresistible.

viernes, 8 de agosto de 2014

ELLA

Hace un tiempo ya
que la palabra "ella"
perdió parte
de su significado.
Puede ser, quizás,
que en alguna frase casual,
en cualquier conversación,
la palabra "ella"
pueda referise a cualquier mujer
Pero cuando escribo
estos renglones pequeños
que algunos llaman versos,
la palabra "ella"
sólo se refiere a ella.
Llega un momento
en que la palabra ella
se refiere solamente
a una sola mujer.

sábado, 19 de julio de 2014

El tiempo es finito

Lamentablemente, llega un momento en la vida en que uno tiene que aceptar que el tiempo es finito. Con esto quiero decir que se acaba, no que no es grueso.
Esta constatación, por razones que mis psicólogos explicarían mejor que yo, es especialmente complicada para mí, pero aparentemente le es complicada a humanos mucho más centrados y normales que yo.
La cuestión es que el tiempo es finito, se acaba y generalmente uno quiere hacer más cosas de las que caben en 24 horas, en 15 días de vacaciones o en 70 años de vida.
Y para algunos de nosotros elegir es una tortura. Sabemos que cada elección que hacemos implica deselegir un montón de otras cosas. Queremos ir a acá y allá, pero elegimos ir acá y quizás ya jamás tengamos la oportunidad de ir allá.
Por eso creo que a veces los prejuicios son buenos, llega un momento en que al menos nos ayudan a elegir. Llega un momento de la vida en que es bueno quedar fiel a sus prejuicios y ya no intentar cambiarlos ni desafiarlos.
Eso me da la facilidad de que me digan lo  que me digan, jamás me tentaré en ver una película de Ben Affleck o Clint Eastwood, ni a leer a Coetzee o Manuel Puig, ni a escuchar a Yes o Lisandro Aristimuño.

Probablemente me esté perdiendo cosas maravillosas, pero la verdad es que aunque venciera mis prejuicios de todos modos me perdería de otras cosas maravillosas porque, justamente, el tiempo es finito.

sábado, 12 de julio de 2014

La Balada de la Cárcel de Reading

Desde chico soy un gran admirador de Oscar Wilde. Wilde tiene eso de bueno. De chico uno puede leer El príncipe feliz o El gigante egoísta y a medida que va creciendo ir avanzando en su literatura. Lo que no quiere decir que aquellos cuentos solo puedan ser leídos por niños.
Probablemente llegué a este poema demasiado pronto. Lo leí fuera de tiempo. Siempre me pareció hermoso, pero la verdad es que, quizás por mi ascendente sagitariano optimista, no llegaba a comprenderlo como se debe. Me parecía un tanto demasiado pesimista. Sin embargo, los años pasaron, y alguna vez descubrí que yo también había matado lo que amaba. Y ahora sé de que habla. Sigo teniendo ascendente de Sagitario, y supuestamente a medida que se crece uno responde cada vez más al ascendente. Por lo tanto no sé si todos matamos a lo que amamos. Pero ahora sé que yo sí.
Les dejo un fragmento de La Balada de la Cárcel de Reading.

Sin embargo -¡Y escuchen bien todos!-
Todos los hombres matan lo que aman:
Unos con una mirada de odio,
Otros con una palabra acariciadora;
El cobarde con un beso,
El valiente con la espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
Otros cuando ya son viejos,
Unos lo ahogan con las manos de la lujuria,
Otros con las manos del oro;
Los más compasivos se sirven de un cuchillo,
Del cuchillo que mata sin agonía.
El amor de unos es demasiado corto,
Demasiado largo el de otros;
Unos venden y otros compran;
Unos hacen lo que deben hacer con lágrimas,
Otros sin un sólo suspiro;
Pues todos los hombres matan lo que aman,
Aunque no todos tengan que morir por ello.


L

martes, 24 de junio de 2014

Y yo, ¿no soy clase media?

¿Por qué me enoja tanto  la supuesta uniformidad ideológica de la clase media? ¿Por qué me enfurece tanto que cualquiera me empiece a hablar, sin conocerme, sin saber lo que pienso, de la yegua, la kretina y  demás lindezas? ¿Sólo porque no estoy de acuerdo? ¿O porque me hace acordar de algo que no me deja muy bien parado?
Yo podría decir (como dicen muchos) que la clase media siempre tuvo el mismo pensamiento político banal, superficial y profundamente discriminatorio y antidemocrático que podría resumirse así: “nosotros tenemos razón y si la elección la gana otro es porque está lleno de negros de mierda que votan ídem.”
Hace mucho tiempo yo estaba de acuerdo con la clase media. Durante la ya remota década menemista también la gente buscaba mi complicidad diciendo de  Menem que era negro, feo petiso y hablaba mal inglés. Otros descalificativos tan poco profundos y tan fuera de lugar como los actuales, aunque con la ventaja de que no había redes sociales ni foros de los diarios para que cualquier energúmeno diga cualquier cosa y el resto se ceben y todo escale hasta lo que se ve hoy día.
Y uno, clase media al final, no daba bola, Lo importante era que no lo quisieran a Menem aunque fuera porque era grasa o porque era riojano, o se peleaba con la mujer o salía con vedettes.
Por ahí la gran diferencia es que no había grieta. La grieta es un concepto bien ombliguista (iba a poner etnocéntrico pero no quiero que me tilden de Fosteriano o cartaabiertista) de la clase media que se encuentra con la sorpresa de que no todo el mundo piensa igual. No es sólo cuestión de negros pobres que ya se saben que no piensan. Estar en desacuerdo con los negros, (peronismo-antiperonismo) no es grieta. Es sólo sentido común.

martes, 17 de junio de 2014

Las playas brasileras (a mí, me gusta decir brasileras)  tienen características muy diferentes a las  argentinas. No me refiero solamente al clima, a la temperatura del agua o a la vegetación circundante. En principio las playas de Brasil son, digamos así,  naturales, a diferencia de las playas argentinas que han sido muy modificadas por el hombre para eliminar los médanos naturales que hacían excesivamente difícil llegar a ellas.
Pero además las playas brasileras no responden al capricho de un urbanista que decidió que en la calle X termina el balneario A y comienza B, sino que están limitadas por bahías, y montañas que entran al mar y van cortando la costa en pequeños pedacitos que a veces producen dos playas completamente distintas a pocos metros de distancia: una de aguas calmas, la otra con grandes olas;  una con arena fina, la otra con piedras;  una enorme, la otra tan pequeña que desaparece con la marea alta.
Las playas argentinas están donde hay pueblos o ciudades; las playas brasileras están en todas partes. Esto tiene la molesta consecuencia de que algunas playas muy hermosas están muy lejos de las poblaciones y son de muy difícil acceso. Para colmo algunas se encuentran en terrenos  privados y hay que atravesar condominios para llegar a ellas. En general, esto es posible, pero aumenta la dificultad. Además en Brasil hay muchas islas. Y en ellas por supuesto hay playas también.

En esta sección (no se como armar secciones en un blog, así que será una sección virtual) hablaremos de algunas playas que son más o menos famosas por aparecer varias veces en los rankings que suelen elaborarse sobre las mejores playas del país y otras menos conocidas. También un par de islas que aparecen como un todo por razones que serán explicadas en su momento.