Desde chico soy un gran admirador de Oscar Wilde. Wilde tiene eso de bueno. De chico uno puede leer El príncipe feliz o El gigante egoísta y a medida que va creciendo ir avanzando en su literatura. Lo que no quiere decir que aquellos cuentos solo puedan ser leídos por niños.
Probablemente llegué a este poema demasiado pronto. Lo leí fuera de tiempo. Siempre me pareció hermoso, pero la verdad es que, quizás por mi ascendente sagitariano optimista, no llegaba a comprenderlo como se debe. Me parecía un tanto demasiado pesimista. Sin embargo, los años pasaron, y alguna vez descubrí que yo también había matado lo que amaba. Y ahora sé de que habla. Sigo teniendo ascendente de Sagitario, y supuestamente a medida que se crece uno responde cada vez más al ascendente. Por lo tanto no sé si todos matamos a lo que amamos. Pero ahora sé que yo sí.
Les dejo un fragmento de La Balada de la Cárcel de Reading.
Sin embargo -¡Y escuchen bien todos!-
Todos los hombres matan lo que aman:
Unos con una mirada de odio,
Otros con una palabra acariciadora;
El cobarde con un beso,
El valiente con la espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
Otros cuando ya son viejos,
Unos lo ahogan con las manos de la lujuria,
Otros con las manos del oro;
Los más compasivos se sirven de un cuchillo,
Del cuchillo que mata sin agonía.
El amor de unos es demasiado corto,
Demasiado largo el de otros;
Unos venden y otros compran;
Unos hacen lo que deben hacer con lágrimas,
Otros sin un sólo suspiro;
Pues todos los hombres matan lo que aman,
Aunque no todos tengan que morir por ello.
L
Me inquieta esa frase , "todos matamos...
ResponderEliminarEs sumamente inquietante. Pero es una buena medida del arte: inquietarnos. Muchas gracias por la inquietud.
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