martes, 26 de mayo de 2015

La piedra de Miguel Abuelo

Me acerco a una piedra
y la miro sin nombrarla
la toco sin pensarla
la toco y nada más

Estos versos pertenecen a una canción de Miguel Abuelo, de título fluctuante que podría ser Estoy aquí parado, sentado y acostado O Pipo la serpiente.
Quería destacar el hecho de que para comunicarnos esa especie de iluminación, ese momento de epifanía en el que el protagonista logra relacionarse con la piedra como lo haría un bebé o un ser humano del pasado, no tiene más remedio que nombrar a esa piedra.
Para nosotros, seres humanos adultos, nos es imposible relacionarnos con las cosas sin la mediación de las palabras que las definen y le ponen un límite. Palabras que dependen en primer término de los idiomas, pero también de las culturas. No hay demasiada diferencias entre los distintos idiomas occidentales más allá de las palabras utilizadas. Pero hay, o hubo, otras lenguas con otras estructuras gramaticales, con otras clasificaciones. Suele citarse el caso de los esquimales que tienen varias palabras distintas para el blanco y que se refieren también a la nieve. Sus diferentes estados, casi imperceptibles para nosotros, son centrales para la vida de quienes habitan allí.
Entonces, Abuelo o quien sea tiene una iluminación, se desliza por fuera de las palabras. Pero el problema es la comunicación. La única manera de comunicarle a otros esa experiencia es por medio de las palabras. La experiencia es, en realidad, intransferible.
Sería bueno tenerlo en cuenta. Siempre.

domingo, 8 de marzo de 2015

Angelina Grimké

En la primavera de 1838, una mujer llamada Angelina Grimké daba un discurso en la ciudad de Filadelfia. Era una reunión de los abolicionistas, movimiento que luchaba por el fin de la esclavitud. Afuera una multitud furiosa gritaba y arrojaba piedras. Las ventanas estallaban y los vidrios volaban por el salón. Difícil decir si lo que más enfurecía a la multitud era la igualdad entre blancos y negros que sostenían los abolicionistas o el hecho abominable de que una mujer hablara públicamente frente a una audiencia mixta de hombres y mujeres. Al otro día, el edificio fue incendiado. Probablemente, si hubieran sido negros, lo hubieran incendiado con ellos adentro.
En aquella época, en los Estados Unidos, la esclavitud era parte del status quo. Los estados del norte habían ido derogándola desde principios de siglo, pero en los estados del Sur permanecía inalterable. Para la mayoría de los norteños, los abolicionistas eran extremistas peligrosos que no respetan el derecho de cada estado a tener sus propias leyes y ascendían a los negros a seres humanos con los mismos derechos que los blancos. Todavía en 1857, la Corte Suprema estadounidense llegó a declarar que "los negros eran tan inferiores que no poseían ningún derecho que debiera ser respetado por los blancos."
Sólo un pequeño número de norteamericanos formaban parte del movimiento abolicionista. De sólidas creencias cristianas, querían usar el Evangelio para convencer a sus compatriotas de lo injusto e inaceptable de esas prácticas. Sus compatriotas consideraban que lo inaceptable eran los abolicionistas.
Angelina Grimké pertenecía a una rica familia de Carolina del Sur. Desde pequeña se había sentido horrorizada por el tratamiento recibido por los negros. Con el paso de los años comprendió que el Sur no era lugar para ella y se mudó junto con su hermana Sarah a Filadelfia.
Rápidamente las dos hermanas se vieron envueltas en el movimiento abolicionista. En 1836 Angelina saltó a una peligrosa fama al escribir una carta dirigida a todos los periódicos del Sur. Bajo el título "Llamado a las mujeres cristianas del Sur" Angelina se dirigía a todas las madres, hermanas, hijas y sobrinas de los dueños de esclavos, intentando convencerlas de que la esclavitud se oponía a las Escrituras, ya que todos los hombres eran libres e iguales ante Dios.
Todos los ejemplares de la carta fueron quemados públicamente y se declaró que si Angelina volvía al Sur, sería encarcelada y juzgada.
De todos modos, Angelina no tenía ninguna intención de volver al Sur. Estaba ocupada en discutir con la mayoría del movimiento, que consideraba que no era correcto que una mujer hablara ante audiencias mixtas. En esta lucha, encontró el apoyo de algunos hombres como Theodore Weld, con quien se casaría en 1838 en una ceremonia muy especial que fue celebrada por dos sacerdotes, uno blanco y otro negro y en el que los votos no incluyeron la palabra obedecer, como era la costumbre.
Pero volviendo al siglo XIX, poco a poco, la opinión pública del norte fue cambiando, en gran medida debido al trabajo de los abolicionistas, a la difusión de las atrocidades cometidas por los dueños de esclavos y también a la novela La cabaña del tío Tom, una novela escrita por otra mujer, Harriet Beecher Stowe, que paradójicamente, también se había enfrentado con Angelina por el tema de los discursos.
Angelina llegó a ver el fin de la esclavitud tras la guerra de Secesión, pero eso no acabó con sus ímpetus luchadores, ya que para entonces, abrazó la causa de las sufragistas, mujeres que pedían poder votar al igual que los hombres.
Murió en 1879, y para entonces solo dos estados de la Unión habían aprobado el voto femenino: Wyoming e Utah. Tendrían que pasar 40 años para que se aprobara una enmienda de la Constitución que otorgó el derecho de voto a las mujeres. En Argentina, esto recién ocurriría en 1947. Pero esa es otra historia.

lunes, 22 de diciembre de 2014

El día que murió Luca.

El día que murió Luca yo tenía 17 años. Acababa de terminar la secundaria y no tenía la menor idea de que hacer con mi vida. Estaba en la casa de un amigo al que no le gustaba particularmente Sumo. Ya no recuerdo qué hicimos esa noche. Lo que recuerdo es que en un momento llegó la hermana con una amiga. La hermana escuchaba a Banana Pueyrredón. Nos contaron que Luca había muerto. Yo no les creí. O no les quise creer. Pensaba que debía ser uno de esos rumores que a veces corren y después nunca se confirman. Como este par de conchetas iban a saber que Luca se había muerto.
Recuerdo que tomé el colectivo a casa y buscaba pistas, trataba de escuchar si alguien comentaba algo, si veía a alguien del palo (aunque en esa época esa frase no se usaba), pero nada.
En mi casa compraban Clarín, todos los días, lo traía el diariero. Cuando me levanté vi la nota en el diario. Y la radio y la tele también hablaban de eso.
Fue el fin de una época. Terminé el secundario y se acabó Sumo. Casi al mismo tiempo.

martes, 2 de diciembre de 2014

Facebook y el tiempo.

Hace rato que veo en el costadito de mi página de inicio en Facebook, un cartelito que me va avisando: Hace 15 días que no publicas en El ojo de la mosca, hace 18 días que no publicas..., hace 20 días, 25,...
Y sí, es verdad... Yo no los había contado pero Facebook sí.Y lo peor es que Facebook ni si quiera se da cuenta que lo que publiqué hace veintitantos días (ya casi 30) era un refrito, así que cosas nuevas hace todavía más tiempo.
Tengo excusas, tengo muy buenas excusas. Esta es la época de año en la que más trabajo, estuve terminando unos cuentos que tenía en carpeta, estoy con muchos problemas. Muy lindas excusas pero ahí está la cifra. Provocándome culpa, remordimientos. Hace 27 días que no publicas. ¿Vas a abandonar el blog? ¿No estabas tan entusiasmado?,
No, para nada, señor Facebook, de ninguna manera, señor Zuckerberg, absolutamente no, señores de la CIA y de la Side, de la Kgb y de la Stasi. Ya voy a volver a publicar. Me emociona que estén todos tan interesados en lo que pienso.
Así que ahí va.
Qué cosa con el tiempo, no.
Una vez, en la época en que grababa quinientos temas por semana, Calamaro citó a Javier Martínez, de Manal, diciendo "Tenemos tiempo para todo y no hacemos nada" Y bueno, tenía con que sostener lo que decía. El tipo te sacaba cientos de temas por año, mientras que otros están dos años para llenar un cd con 15 temas, tres o cuatro de relleno.
La frase parece cierta. Hay tiempo, pero cuanta concentración, fuerza de voluntad, aislamiento y hasta autismo exige dedicar todo ese tiempo a algo útil, o bello, o que a uno le interesa.
Es extraño, parece que el tiempo me sobra y sin embargo, la mayoría de las semanas no consigo hacerme unos minutos para hacerme alguna tarea de portugués, idioma que estoy estudiando.
Me pongo a tocar la guitarra durante unos días, empiezo a agarrar ritmo de vuelta, y de pronto sin darme cuenta, un día me encuentro con que hace como un mes que no agarro la viola y el solo hecho de hacer un fa menor sostenido séptima me destruye los dedos y ya no puedo seguir tocando.
Habría que hacer algo con el tiempo. Medirlo de otra manera capaz. Alargar los días. Por ahí las horas de trabajo podrían durar menos. Cuando uno trabaja la hora dura 20 minutos, ponele. Cuando uno se divierte, la hora dura lo que uno quiere.
Estaría bueno.
Mientras esto no ocurra, por lo menos tienen este post. En el que hablo del tiempo y del interés de Facebook por mis comentarios.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Rock y cine

Algunos sabrán que en 1969 Litto Nebbia protagonizó una película bastante olvidable llamada El Extraño de Pelo Largo, como el tema de la Joven Guardia que años más tarde versionarían Los Violadores. Pero Nebbia no fue el único cuevero en protagonizar una película en ese año. Javier Martínez, el líder de Manal formó parte del elenco coral de una película mucho más valiosa e interesante titulada Tiro de gracia y dirigida por Ricardo Becher basada en un libro de Sergio Mulet, quien también la protagonizó.
Becher dice en un reportaje que "al lado de Mulet, Alain Delon era feo y por eso lo convenció de ser el protagonista de una historia que mezcla sexo, algo de la violencia que pronto estallaría en Argentina, jóvenes modernos y perdidos, la música de Manal, Susana Gímenez, bohemia y música de jazz.
Una película que parece mentira que haya sido filmada en Argentina en 1969 y que deja muy atrás en término de modernismo, vanguardia y riesgo estético a todo el cine de los 60 (que ya tenía lo suyo). No voy a contar mucho más del argumento pero es un filme que merece ser visto y ser mucho más conocido.
Aquí va el link para verla en youtube.
Y un consejo final: no vean series, vean cine.

https://www.youtube.com/watch?v=9eoZ0v-1ES0

jueves, 23 de octubre de 2014

CHARLY GARCIA ERA COMUNISTA

Hoy es el cumpleaños de Charly García ,63 años si no calculo mal, y hubo un tiempo que fue hermoso y en que yo era fanático de Charly. En esas épocas hippiescas, uno de mis discos preferidos (porque se trataba de discos, vinilos, o a lo sumo, casetes) era Pequeñas Anécdotas sobre las Instituciones, el tercer y último disco de estudio de Sui Generis.
Este disco no respondía a lo que uno esperaba de Sui Generis, canciones acústicas, adolescentes y simpáticas, sino que Charly ya había ganado plata y se había podido comprar unos cuantos sintetizadores que modificaron el sonido de la banda.
Todo esto en cuanto a la música, pero qué es eso de comunista, me preguntará el hipótetico lector de este post. A eso voy.
Hay una foto que no pude encontrar de Charly García con miembros de Los Jaivas y Quilapayún, Hay un Charly que simpatizaba con el camporismo (el del 73, no el de La Cámpora) y hay, también, unas letras censuradas.
García había planeado el disco con un título menos divertido, Instituciones a secas y con canciones que se despachaban en contra de todas las instituciones, la justicia, la iglesia, la censura, el ejército, la policía, el matrimonio.
Creo que son bastante conocidos los temas Botas Locas y Juan Represión que fueron sacados del disco para evitar que músicos y productores entraran en la lista negra de la Triple A, pero creo que es menos conocido que varios de los temas sufrieron cambios en sus letras.
Esas letras tengo entendido que circulan por Internet, pero aparentemente jamás fueron grabadas.
Aquí se las dejo.
Finalmente aclaro, el post debería haberse llamado Charly García era subversivo, pero como esa palabra a veces se usa con fines artísticos y no políticos, me pareció que no tenía punch.
Aquí les dejo las partes censuradas y no sean vagos, que en cualquier lado van a encontrar las letras tal como fueron grabadas. Disfruten


INSTITUCIONES
Oye, hijo, las cosas están de este modo                         
Dame el poder y deja que yo arregle todo 
No preguntes más 
Tenés sábados, hembras y televisores 
Tenés días aún para dar sin los pantalones 
No preguntes más 


Pero es que ya me harté 
De esta libertad 
Yo no quiero más padres 
Que acaricien mi espalda 
Soy un hombre que quiere andar 
Sin pedir permiso para ir a llorar


LAS INCREIBLES AVENTURAS DEL SEÑOR TIJERAS

Yo detesto a la gente que tiene el poder
de decir lo que es bueno y lo que es malo también.
Sólo el pueblo, mi amigo, es capaz de entender.
Los censores de ideas temblarán de horror
ante el hombre libre 
con su cuerpo al sol.


MUSICA DE FONDO PARA CUALQUIER FIESTA ANIMADA

Había una vez
en la casa de un juez
una fiesta impresionante:
vino y caviar, y mujeres sin bailar
y marihuana en los cuartos
y un presidente hablando
sobre un pueblo en paz
y la manera de pacificar
a las bocas que pedían libertad

Había una vez
una casa con tres personas en una mesa:
un leñador con su hijo menor
y su mujer blanca y gruesa.
Sus vidas eran miserables bajo el sol
y el que levantó el brazo con dolor
está muerto, alguien dijo, por error.

Y en la noche
la fiesta pasa amablemente
y hasta el juez se acuesta
con el presidente,
baila y ríe.

Había una vez
un país al revés
sin jueces ni presidente,
donde el oro y el sol
pertenecían a la gente.


PARA QUIEN CANTO YO ENTONCES

Y yo canto para usted,
señor del reloj del oro.
Se que a usted nada lo hará cambiar
pero quiero que se entere
que su hijo no lo quiere.


JUAN REPRESION 
Para los que conocen el disco, este tema fue reemplazado por Tango en Segunda y se enganchaba con El show de los muertos. El que dice "Tengo los muertos todos aquí," etc. es Juan Represión.

Juan Represión viste un saco 
azul triste, 
vive como pidiendo perdón 
y se esconde a la luz del sol. 
Juan Represión sabe, 
no hay nadie que lo ame, 
las balas que la gente tiene, 
lo asesinaron de pie. 

Esta es la historia de un hombre 
que supo muy pocas letras 
y soñó con la justicia de los 
héroes de historieta, 
y se disfrazó de villano, 
y los malos dela historia 
son los héroes cotidianos. 

Pobre Juan, el odio te hace muy mal, 
y esperas tu muerte junto con la madrugada, 
en manos de la sociedad. 
Juan Represión sueña poder ser 
invisible y el temor lo va a matar. 

Juan Represión grita, 
Juan Represión llora, 
está tan loco el pobre que hoy 
en la cárcel se encerró. 
Esta es la historia de un hombre 
que quiso ser sobrehumano 
y la realidad entonces se le 
escapó de las manos. 

Y ahora juega a los ladrones 
junto con Batman y Robin, 
en un asilo de ancianos con 
payasos y gusanos. 

Pobre Juan, qué lástima me das, 
todos los reprimidos seremos tus amigos, 
cuando tires al suelo tu disfraz.


BOTAS LOCAS

Yo formé parte de un ejército loco, 
tenía veinte años y el pelo muy corto, 
pero, mi amigo, hubo una confusión, 
porque para ellos el loco era yo. 

Es un juego simple el de ser soldado: 
ellos siempre insultan, yo siempre callado. 
Descansé muy poco y me puse malo, 
las estupideces empiezan temprano. 

Los intolerables no entendieron nada, 
ellos decían "Guerra", 
yo decía: "no, gracias". 

Amar a la Patria bien nos exigieron, 
si ellos son la Patria, yo soy extranjero. 
Yo formé parte de un ejército loco, 
tenía veinte años y el pelo muy corto, 
pero mi amigo hubo una confusión, 
porque para ellos el loco era yo. 

Se darán cuenta que aquel lugar 
era insoportable para alguien normal, 
entonces me dije: "basta de quejarme, yo me vuelvo a casa" 
y decidí largarme. 

Les grité bien fuerte lo que yo creía 
acerca de todo lo que ellos hacían. 
Evidentemente les cayó muy mal 
y así es que me echaron del cuartel general. 

Yo formé parte de un ejército loco, 
tenía veinte años y el pelo muy corto, 
pero, mi amigo, hubo una confusión, 
porque para ellos el loco era yo. 

Si todos juntos tomamos la idea 
que la libertad no es una pelela 
se cambiarían todos los papeles, 
y estarían vacíos muchos más cuarteles, 
porque a usar las armas bien nos enseñaron 
y creo que eso es lo delicado, 
piénselo un momento, señor general, 
porque yo que usted me sentiría muy mal. 

Yo formé parte de un ejército loco, 
tenía veinte años y el pelo muy corto, 
pero, mi amigo, hubo una confusión, 
porque para ellos el loco era yo

domingo, 12 de octubre de 2014

Marosa di Giorgio

Me atrae el Uruguay, como me atrae Córdoba. Cuando era chico, tenía familiares que vivían en Montevideo y en La Docta. Ellos a veces venían a visitarnos, pero nosotros nunca íbamos. Así que estas dos ciudades tomaron para mí características mitológicas. Y si bien Córdoba perdió parte de su encanto imaginario cuando la conocí, con Montevideo pasó todo lo contrario. Y algo parecido me pasa con Colonia, Carmelo, Piriápolis y La Paloma, entre otros lugares.
Toda esta introducción es para hablar de una poetisa uruguaya no muy conocida por el gran público. (Como si hubiera alguna poetisa uruguaya muy conocida por el gran público.) Su nombre es Marosa di Giorgio y posee un estilo muy particular y propio. Esto me parece a mí bastante meritorio de por sí, aunque reconozco que puede inspirar tanto apasionamiento como odio. Aparentemente Marosa era tan peculiar y extraña personalmente como se presentaba en sus poemas. Y si bien nunca llegué a conocerle, si pude ver algunos videos de sus presentaciones ya que solía recitar sus poemas en vivo.
No sé si por lo que dije antes o por razones completamente diferentes, a veces siento que Marosa habla de mí, de mi infancia y a veces me deja sin palabras cuando quiero hablar de mi propia infancia.
Comparto con ustedes algunos videos y links, de todos modos basta con googlear y encontraran muchos más videos, audios y poemas. Les deseo que la disfruten tanto como yo.



https://www.youtube.com/watch?v=odF6ieSt_1g

https://www.youtube.com/watch?v=FtcIEXmAn5g

https://www.youtube.com/watch?v=wMG3jtt-zYI