lunes, 25 de agosto de 2014

Cortázar, la infancia y la literatura.

Aprovechado el aniversario de Cortázar, una reflexión sobre la infancia y la lectura.
Parce ser que cuando Julio Cortázar era chico, un médico le recomendó a su madre que lo hiciera salir y jugar un poco en el exterior ya que se la pasaba encerrado en su cuarto leyendo y eso le podía hacer mal. Cortázar solía contar que esa prohibición de leer fue terrible para él y que, por suerte, su madre, comprendiéndolo, lo dejo que leyera siempre que también saliera un poco a jugar.
En cierto sentido, me sentí identificado con esa anécdota ya que, si bien, también salía de vez en cuando a jugar y me gustaba el fútbol y andar en bicicleta yo también era capaz de quedarme horas leyendo cualquier libro (realmente cualquier libro) que encontrara en mi casa o incluso el diario que en mi casa lo compraban todos los días o las revistas.
Tengo recuerdos de haber leído libros completamente inapropiados e imposibles de comprender por la edad que tenía, pero siempre había algo que disfrutaba, aunque no entendiera mucho el fondo de la cuestión.
Es curioso pensar en esto, cuando la preocupación de hoy en día, es que los chicos no leen y cómo hacemos para que lean. Me cuesta pensar en una respuesta para esa pregunta, porque para mí, no había nada más natural que leer.
Pero siendo un lector empedernido, no me hago demasiadas ilusiones acerca de las bondades de la literatura. Pienso, como dice Ray Bradbury en Fahrenheit 451, una defensa de los libros, que lo mismo que encontramos en ellos, lo podemos encontrar en una buena película, en una obra de teatro o incluso en la televisión. Y, agrego yo, poco ganaríamos con crear una generación de lectores de best sellers y libros de autoayuda.
Por otra parte, creo que muchas estrategias de la escuela parecen estar diseñadas más para ahuyentar a los chicos de la literatura que para incentivarlos a leer.
¿Será una buena idea dar a leer Casa Tomada o Continuidad de los Parques a chicos que no suelen leer? Esos cuentos no nacen de la nada, sino que se insertan en una tradición para renovarla y superarla. Pero, ¿son comprensibles esos cuentos sin conocer esa tradición?
Simplemente, una pregunta. No tengo la respuesta. Pero creo que pensarlo y tratar de encontrar una respuesta, sería también, un buen homenaje a Cortázar.


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